Discos

libretoSalga la luna

Juan Vásquez, Recopilación de Sonetos y Villancicos (Sevilla, 1560)

Raquel Andueza, canto

Iñigo Casalí, flautas renacentistas, canto

Sergio Barcellona, Irene Benito, Sorkunde Idigoras, vihuelas de arco

Jesús Fernández Baena, vihuela de mano

Daniel Garay, percusiones

2014 © Secretvm

Disponible en las principales plataformas de distribución musical online (pistas de audios en este enlace). El CD, con libreto en castellano e inglés, puede también ser adquirido:

  • por correo electrónico, solicitándolo a nuestra dirección (secretum.musica@gmail.com): 13 euros (gastos de envío a la Península incluidos). El pago puede ser realizado por Paypal, utilizando el botón de abajo:

  • En la librería Walden (Pamplona, c/Paulino Caballero, 31): en este caso el importe se abona directamente a la librería.

(En ambos casos el importe únicamente cubre los gastos de producción, gestión y envío del CD y no supone beneficio alguno para Secretum).


logo secretumLa obra profana de Juan Vásquez nos ha llegado gracias a dos recopilaciones impresas: Villancicos y Canciones (Osuna, 1551) y Recopilación de sonetos y villancicos a cuatro y cinco voces (Sevilla,1560), de la que presentamos una selección en esta antología. Nuestra idea era de rendir un pequeño tributo a un compositor cuya producción profana ha sido, hasta hoy, considerada en cierta medida secundaria con respecto, por ejemplo, a su obra litúrgica. Extrañamente, hasta este CD de Secretum, solo había sido grabado un restringido número de las más de ochenta composiciones de este autor.

El prestigio del que gozó Vásquez fue indiscutible en su época: único compositor del Renacimiento hispano que contó, en vida, con tres recopilaciones vocales impresas en España, sus méritos musicales están testimoniados también por Juan Bermudo, que en su Declaración de instrumentos (Osuna, 1555), recomendaba sus villancicos como “modelos” para otros compositores.

Como prácticamente todos los músicos españoles de esta época, Vásquez estuvo ligado al mundo eclesiástico. En la catedral de su ciudad natal (Badajoz) ocupó los cargos de maestro de contrapunto y polifonía, sochantre y, desde 1555, una vez clérigo, el de maestro de capilla. Se formó inicialmente como niño de coro en la catedral de Plasencia, y antes de tomar las órdenes pasó unos años en Sevilla al servicio de uno de los hijos del duque de Béjar (Don Antonio de Zuñiga), al que dedicó su primer libro de Villancicos y canciones. Esta recopilación fue difundida por varios medios en pocos años: doce de sus veintiséis piezas fueron arregladas posteriormente para canto y vihuela por Miguel de Fuenllana, otra ya había sido utilizada por Luis Milán en 1535, y siete fueron reelaboradas por el mismo Vásquez en su posterior Recopilación de sonetos y villancicos. Esta segunda publicación contiene, a su vez, muchas obras que se pueden encontrar en otras fuentes – impresas y manuscritas – tanto precedentes como posteriores (Cancionero de Palacio; Luys de Narváez, 1538; Alonso Mudarra,1546; Enrique de Valderrábano,1547; Diego Pisador, 1552; Miguel de Fuenllana, 1554; Cancionero del Duque de Calabria, 1556; Esteban Daza, 1576; Francisco Salinas, 1577): se trata, por lo tanto, de una obra que recoge un repertorio muy conocido en su época.

En la dedicatoria de esta recopilación, dirigida a Gonzalo de Moscoso, Vásquez afirma atenerse a un estilo ligero ofreciéndoles una serie de piezas agradables: en este género de música alegra van compuestos estos villancicos castellanos que a V.M. presento, para las horas despreocupadas de los negocios de veras. La obra, que nos ha quedado en un único ejemplar, contiene 22 piezas a cinco voces y 45 a cuatro voces: de este segundo grupo, integrado casi exclusivamente por villancicos, hemos seleccionado las obras que presentamos en esta grabación.

Tanto el material melódico utilizado como los textos son casi siempre de clara procedencia tradicional. El compositor extremeño los adapta a una escritura contrapuntística a menudo muy elaborada, sobre todo en el caso de las canciones y de los sonetos. Resulta llamativo el tratamiento que hace de melodías sencillas (la celebérrima De los álamos vengo, cuyo tenor fue utilizado incluso por Manuel de Falla en su Concierto para Clave, o la que utiliza para Salga la luna), organizando los versos en una serie de glosas contrapuntísticas sin solución de continuidad. La escritura puede llegar a ser rítmicamente elaborada, como en Quién amores tiene o Zagaleja de lo verde, o más simple, con carácter casi de danza (al estilo de una pavana, como en Por amores lo maldixo, o de gallarda, como en Buscad buen amor). La canción Si el pastorcico es nuevo presenta recursos expresivos derivados del madrigal italiano (los silencios que entrecortan la palabra “suspiro”, o la línea descendiente de todas las voces, que acaba en un registro muy grave sobre la última repetición del verso “si se descuida y duerme”), tratados con un refinamiento que anticipa afectos de sabor casi barroco.

De las sesenta y siete composiciones poéticas de la Recopilación, solo hay seis sonetos y catorce canciones cortesanas. El resto son villancicos, con textos marcadamente populares, que a menudo remontan a la lírica hispana de origen medieval. La mayoría de ellos son femeninos (derivados de la lírica de tradición galáico-portuguesa como las “canciones de amigo”): aparte De los álamos vengo, o Salga la luna (el que es quizá el mejor poema de toda la Recopilación), también Por vida de mis ojos o Con qué la lavaré tienen estas características. No faltan las “canciones de amada”: de elogio-alabanza (Tales ollos como los vosos), aunque, más frecuentemente, de queja, como Qué sentís corazón mío, o la estremecedora Si n’os uviera mirado. La queja amorosa se repite constantemente, incluso en palabras de mujer (Con qué la lavaré, No puedo apartarme).

Todos estos ejemplos colocan a Vásquez entre los que, en sintonía con la moda literaria de la época, impulsada por Gil Vicente o por Lope de Vega, supieron rescatar el repertorio poético tradicional, infravalorado hasta entonces. Pero en el caso del compositor extremeño su mérito es más llamativo aún. Su doble interés hacia el mundo popular y cortesano le llevó a realizar, en música, algo que Cervantes consiguió en la literatura: una perfecta mezcla – obtenida en sus villancicos con aparente naturalidad – del ideal cortesano-caballeresco del siglo de oro con el riquísimo mundo de las tradiciones populares hispanas.

 

Sergio Barcellona

(Extracto de las notas del libreto del CD)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *